Las tecnologías inmersivas ya no pertenecen solo al terreno del entretenimiento.

Su valor empieza a estar en otro lugar: en su capacidad para acercar información, procesos, espacios y experiencias que antes eran difíciles de visualizar, probar, compartir o adaptar.

Realidad virtual, realidad aumentada, realidad mixta, Inteligencia Artificial y entornos digitales avanzados están abriendo nuevas formas de relación entre las personas, los datos y los espacios físicos. No se trata solo de “entrar” en un mundo virtual. Se trata de crear entornos útiles para comprender mejor, colaborar a distancia, simular escenarios, formar equipos, personalizar experiencias o tomar decisiones con más contexto.

En industria, estas tecnologías permiten reproducir procesos, mostrar productos, validar escenarios o generar espacios colaborativos sin necesidad de desplazamientos ni intervención directa sobre instalaciones reales.

En salud y bienestar, abren nuevas posibilidades para diseñar experiencias más accesibles, personalizadas y adaptadas a cada persona, con aplicaciones en acompañamiento emocional, rehabilitación, formación o terapias inmersivas.

La clave está en que estos entornos están evolucionando. Ya no son experiencias cerradas y predefinidas. La incorporación de IA generativa, visión por computador o detección de objetos permite avanzar hacia experiencias más inteligentes, contextuales y adaptativas.

En esta línea, ITI trabaja en proyectos como ECOSIDEA y cuidAR, dos iniciativas de I+D financiadas por Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación IVACE +i (Generalitat Valenciana) y la Unión Europea que exploran el potencial de las tecnologías inmersivas en ámbitos distintos, pero conectados por una misma idea: utilizar entornos digitales avanzados para mejorar la colaboración, la personalización, la toma de decisiones y la experiencia de las personas.

Entornos inmersivos para colaborar, simular y decidir mejor

En el ámbito industrial, uno de los grandes retos es poder entender, mostrar y validar procesos complejos de forma más ágil, visual y segura.

Con ECOSIDEA, ITI trabaja en el desarrollo de entornos inmersivos aplicados al metaverso industrial. A través de tecnologías como la realidad virtual, la realidad mixta, los gemelos digitales o los espacios colaborativos 3D, el proyecto explora nuevas formas de acercar productos, fábricas, procesos o demostradores a personas que se encuentran en ubicaciones distintas.

Esto permite plantear aplicaciones como showrooms virtuales, espacios de demostración, formación inmersiva, simulación de procesos o reuniones técnicas en entornos digitales compartidos.

El valor no está solo en representar una realidad en formato virtual. Está en crear espacios donde sea posible observar, interactuar, probar, explicar y decidir mejor.

Así, las tecnologías inmersivas pueden ayudar a reducir barreras físicas, logísticas y económicas, mejorar la comunicación entre equipos y acelerar procesos de innovación en el tejido empresarial.

Experiencias personalizadas para salud y bienestar

En salud y bienestar, el reto es diferente, pero la necesidad de adaptación es igual de importante.

Muchas soluciones inmersivas siguen siendo experiencias cerradas, poco flexibles y con una personalización limitada. Esto reduce su utilidad en contextos terapéuticos o sociosanitarios, donde cada persona puede necesitar estímulos, escenarios o dinámicas diferentes.

Con cuidAR, ITI investiga la integración de IA generativa y detección de objetos en entornos de Realidad Mixta aplicados al cuidado de la salud mental, el bienestar físico, emocional y cognitivo.

La IA generativa permite crear imágenes, escenas y contenidos personalizados a partir de instrucciones en lenguaje natural, mediante texto o voz. La detección de objetos permite reconocer elementos del entorno físico, como muebles, ventanas u objetos personales, e integrarlos dentro de la experiencia inmersiva.

Esta combinación puede facilitar experiencias terapéuticas más contextuales, motivadoras y cercanas al día a día de las personas.

El objetivo es avanzar hacia entornos capaces de adaptarse mejor a cada intervención, cada contexto y cada usuario.

No sustituir la realidad, sino ampliarla

ECOSIDEA y cuidAR muestran que las tecnologías inmersivas están evolucionando hacia aplicaciones cada vez más útiles, personalizadas y conectadas con necesidades reales.

En industria, pueden ayudar a colaborar, formar, simular, mostrar y decidir mejor.

En salud y bienestar, pueden facilitar experiencias más accesibles, adaptadas y contextualizadas.

La idea común es clara: estas tecnologías no sustituyen la realidad. La amplían.

Permiten crear entornos digitales donde las personas pueden comprender mejor, interactuar de forma más natural y diseñar experiencias ajustadas a cada contexto.

Porque el valor de las tecnologías inmersivas no está en crear mundos virtuales aislados, sino en mejorar la forma en que aprendemos, colaboramos, cuidamos y tomamos decisiones.

Puedes ampliar la información sobre ECOSIDEA y cuidAR en el reportaje publicado en nuestra web:

Reportaje completo, aquí.

Noticia enviada por ITI

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