La pandemia del coronavirus ha puesto de manifiesto la necesidad de afrontar nuevos retos en muchos de los sectores productivos de España, siendo la industria manufacturera uno de los que más se ha visto afectado por las restricciones de movilidad, asistencia al centro de trabajo y desabastecimiento de algunos componentes. No obstante, las perspectivas para los próximos años son favorables, apoyadas en el impulso a la innovación tecnológica y las inversiones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

Es en estos escenarios donde la robótica, y en su caso la robótica colaborativa, interviene con un papel fundamental no sólo para mejorar y optimizar los procesos productivos, sino también para incrementar la seguridad de los trabajadores por el alto riesgo de contagios en espacios cerrados. En este contexto, los robots colaborativos han contribuido en gran medida a democratizar el uso de esta tecnología en las pymes, dejando de lado la idea de que esta tecnología es solo rentable para multinacionales del sector automovilístico o grandes empresas. Estas medianas y pequeñas empresas han apostado por la robótica colaborativa por varios motivos, como por ejemplo:

  • El coste de adquisición y puesta en marcha es mucho menor que el de los robots industriales convencionales.
  • La forma de programación es mucho más simple e intuitiva.
  • La huella de planta es muy reducida ya que no es necesario contar con vallas o sensores de proximidad para poder instalarlos.
  • Los sensores inerciales son capaces de predecir la colisión con una persona y detenerse antes de hacerle daño.
  • La flexibilidad para moverse a lo largo de la instalación y adecuarse a las distintas cargas de trabajo. 

 

Y aunque las características anteriores son de gran importancia a la hora de justificar la adquisición de este tipo de equipos, uno de los vectores en los que más resaltan es en su gran capacidad de integración con sistemas de inteligencia artificial, que permitan adecuar los movimientos del robot a situaciones dinámicas que se pueden dar en el día a día de los procesos de producción. En este sentido, gracias a las últimas evoluciones en la tecnología de computación paralela, tanto on site como cloud, y unido al desarrollo de nuevos algoritmos y estrategias de IA, en GMV estamos llevando a cabo proyectos de integración de ambas tecnologías en sectores tan diversos como; el químico, para la manipulación de muestras y residuos; el sector agrícola, para el encajado versátil de distintos tipos de frutas y calibres; o el propio desarrollo software, para realizar pruebas de batería sobre aplicaciones móviles.

Finalmente, cabe destacar que la implantación de la robótica contribuye a conseguir los objetivos de desarrollo sostenible, evolucionando nuestras industrias hacia un nuevo modelo digital que suponga mejorar el desarrollo y asegurar una mejor protección del medio ambiente. Una vez más, la IA nos brinda la posibilidad de tomar mejores decisiones, y con el despliegue del 5G, habrá progresos en la asistencia sanitaria, servicios energéticos, producción, agricultura y protección ambiental. En concreto, las máquinas inteligentes e interconectadas serán determinantes en los objetivos: «ODS 3. Salud y Bienestar», «ODS 9. Industria, innovación e infraestructura» y «ODS 12. Producción y consumo responsables». 

 

Ángel Lázaro

Business Partner Industria

Secure e-Solutions de GMV

Artículo enviado por GMV

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