Entrevista Juan Bravo (CEO AGROBOT)

¿Cuál es la historia de AGROBOT, Cuándo y cómo nace un proyecto tan innovador como AGROBOT y cuáles son sus siguientes pasos?

La idea de usar robots para la recolección de fruta, surgió después de una visita en el año 2006 a los invernaderos de Almería. Allí vimos que las condiciones de trabajo son extremadamente duras, parecía por tanto el entorno ideal para comenzar a automatizar mediante la robótica.

Tras hacer un análisis del estado de la técnica, vimos que por aquellas fechas ya había bastantes robots desarrollados principalmente por universidades y grupos de investigación, capaces de recolectar con éxito fruta, lamentablemente, su alto costo y su lentitud los hacían inviables económicamente.

Por tanto, nos planteamos buscar el cultivo mas adecuado para esta mecanización, que resulto ser la fresa por su elevada demanda de mano de obra y su larga campaña de recolección.

Actualmente nuestras máquinas ya son capaces de recolectar fresas con éxito, tan solo estamos con los últimos detalles para tener un producto suficientemente consolidado como para poder comercializarlo.
A medio plazo vamos a recolectar otras frutas y hortalizas, empezaremos por las que tienen características estructurales mas parecidas a las fresas y posteriormente pasaremos a otras de mayor complejidad.

En un proyecto de estas características, con unas componentes I+D+i tan marcadas. ¿Cuáles fueron las principales dificultades con las que se encontró en los orígenes?

Tenemos dos tipos de dificultades, tecnológicas y financieras. Las dificultades a nivel técnico han ido variando a medida que se solventaba un objetivo. A menudo se podía entrever el siguiente e incluso este cambiaba conforme teníamos a nuestra disposición nuevas tecnologías.

Así pues, las primeras dificultades eran recolectar un fruto tan delicado sin dañarlo, así como poder verlo mediante visión artificial. Mas adelante, recolectando el fruto por el pedúnculo, se solventó de forma absoluta el problema de dañar el fruto, tanto a nivel físico como biológico. La aparición de nuevas cámaras 3D y de novedosos algoritmos de visión artificial, simplificaron enormemente el problema de reconocer la fruta en exteriores.

La otra gran dificultad fue encontrar financiación para un proyecto de tan elevado riesgo. Actualmente hay varias decenas de empresas desarrollando robots para la recolección de fruta, por lo que los inversores están más habituados, pero en el inicio, nosotros éramos pioneros y no había experiencia de inversión en este tipo de proyectos. Por suerte, conseguimos socios en California que nos apoyaron de forma decidida.

¿Podría detallarnos las bondades y lo qué podrá suponer para los agricultores del sector la implantación de esta tecnología? ¿Qué ventajas destacaría como diferenciadoras frente a otras máquinas competidoras que aspiran a copar el mismo mercado?

Para el agricultor la mayor ventaja que supone usar tecnología para cosechar su producción, es la garantía de poder recolectar la fruta sin verse afectado el resultado por causas externas. Así por ejemplo, un agricultor, después de invertir un gran capital en preparar la tierra, plantar, cuidar y hacer crecer sus plantas, si no puede cosechar su producción, pierde todo lo invertido. Muchos agricultores se arruinan por no encontrar la forma óptima de recolectar su producto.

Aparte de eso, la recolección robotizada tiene ventajas en cuanto a reducción de costes, aumento de la calidad, menor riesgo fitosanitario y mayor homogeneidad.

Con respecto a otros proyectos similares que aspiran a copar el mismo mercado, nosotros ofrecemos una solución robótica diseñada a medida, adaptada para trabajar en un ambiente hostil y con unos costes y rentabilidades superiores a los de nuestra competencia.

Dado lo innovador del proyecto. ¿Qué tecnologías se aúnan en esta cosechadora inteligente?

Usamos una gran variedad de tecnologías en él, intentaré describirlas desde la mas grande y generalista hasta la más pequeña y detallada.

En primer lugar, tuvimos que desarrollar un vehículo capaz de moverse por exteriores a una velocidad muy controlada. En este punto usamos ruedas de gran tamaño, motores trifásicos, reductoras, un conjunto de sensores, así como un PLC para guiar el vehículo.

En este vehículo tenemos instalados un cierto número de brazos robóticos, cada uno totalmente independiente entre sí. Los brazos robóticos disponen de una cámara capaz de ver en el espectro de colores, los infrarrojos y, además, nos da información sobre la profundidad. Un sistema de computación procesa las imágenes gracias a algoritmos de inteligencia artificial, una vez encontrado el fruto a recolectar, este mismo sistema de computación envía las órdenes que deben ejecutar los motores del brazo.

Por último, un actuador mecatrónico se encarga de cortar y sujetar el pedúnculo con una simple acción, este actuador es una pinza servo de apertura angular fabricada por GIMATIC.

¿Qué nivel de relevancia tiene en un proyecto cómo el de AGROBOT, la correcta elección de proveedores?

El entorno en el que trabajamos es extraordinariamente duro, tenemos lluvia, polvo o barro en contacto diario con todos los componentes mecánicos.

Por tanto, es fundamental, por un lado, que los componentes trabajen adecuadamente ese entorno y por otro lado, que en el caso de que estos se averíen sea fácil repararlos. Solo proveedores de primer nivel pueden ofrecernos ese tipo de componentes con una alta calidad asegurada.

Por otro lado, este es un proyecto con proyección internacional, por lo que cuando se implemente nuestra tecnología a nivel global, necesitaremos proveedores capaces de suministrar con garantía y en tiempo grandes cantidades de sus productos y, a ser posible, que puedan dar servicio posventa en todo el mundo.
GIMATIC cuenta con una importante red internacional de oficinas y distribuidores con las que puede atender nuestras demandas de servicio, así como las de nuestros clientes.

En la actualidad, AGROBOT se encuentra ultimando la fase de desarrollo. ¿Cuándo tienen previsto poner en marcha un programa de fabricación y dónde se encontraría el centro productivo?

El proceso de fabricación ira creciendo de forma paulatina durante los próximos años, y llegado a un cierto punto, este crecerá de forma exponencial durante un par de años, cuando esta tecnología se consolide.

A priori vamos a fabricar en España, pero cuando nuestras necesidades de fabricación aumenten, no descartamos buscar socios industriales con capacidad manufacturera y una red posventa, capaces de cubrir una demanda global.

Por último. ¿Cómo observa AGROBOT, como fabricante, la evolución del mercado y las tendencias en lo que a agricultura robotizada?

La agricultura a día de hoy no está apenas robotizada, pero la inversión que se está haciendo en desarrollo de robots para su mecanización está creciendo de forma exponencial en los últimos años. Hoy por fin tenemos las herramientas necesarias para hacer ese tipo de robots. La inteligencia artificial ha supuesto una autentica revolución para este sector. Por tanto, en breve veremos robots capaces de hacer casi cualquier tarea agrícola.

GIMATIC agradece a Juan Bravo en la presentación de AGROBOT la posibilidad de entrevistarle y la confianza que ha puesto en nuestros productos y servicios.

Artículo enviado por GIMATIC

Vie, 09/11/2018 - 13:57