Servicios personales

El progresivo desarrollo y abaratamiento de los robots debe permitir que, al igual que ha ocurrido en el mundo de la informática, los usuarios dispongan cada vez más de sus propios robots. Se han contemplado dos escenarios para los robots personales: el doméstico y el social.

Pese al avance de la tecnología, multitud de tareas domésticas se realizan totalmente o en parte de forma manual. Es innegable el impacto personal y social que tienen estos trabajos. Disponer de robots que colaboren en la realización de tareas domésticas es algo que sin duda puede ayudar a mejorar la calidad de vida de sus usuarios, facilitando, por ejemplo, conciliar la vida personal y laboral. No todas las tareas domésticas plantean el mismo grado de dificultad para ser realizadas por un robot. Esto hace que, mientras que ya existen robots capaces de realizar algunas actividades domésticas (ej. robots aspiradoras), debamos esperar un tiempo, y dedicar grandes esfuerzos a I+D+i, antes de que aparezcan robots capaces de realizar otras  tareas que plantean más dificultades técnicas (ej. robots planchadores).

Los robots sociales llevan a cabo sus actividades interaccionando directamente con los seres humanos. En muchos robots existe también interacción con los seres humanos, pero en los robots sociales esta interacción es el principal fin del robot. Uno de los mercados de la robótica que previsiblemente va a tener un mayor desarrollo a corto plazo, y que está incluido dentro del escenario de los robots sociales, es el del ocio. Los robots, a medida que se vayan desarrollando, se convertirán cada vez más en plataformas avanzadas de entretenimiento. Otra aplicación importante de estos robots es la educación, sobre todo dirigida a niños. Los robots sociales pueden ser también de gran utilidad como asistentes personales, tanto para personas capaces como para discapacitados y personas de la tercera edad.

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